A pocos días de celebrar un nuevo aniversario del Club, no podemos dejar de recordar nuestros primeros pasos en el fútbol. Luego de abordar la historia previa a la fundación, es turno de viajar nuevamente en el tiempo para repasar nuestro debut en el Campeonato chileno de Primera División.

Fue el domingo 29 de mayo de 1938 el día que quedaría marcado como el comienzo de una hermosa historia. Aproximadamente 800 personas fueron las que llegaron a los Campos de Sports de Ñuñoa, ubicado a pocas cuadras de donde hoy se encuentra el Estadio Nacional, para presenciar nuestro primer partido profesional.

El duelo, programado para las 14:00 horas, era preliminar al choque entre Unión Española y Santiago Morning por la 1° fecha. En frente, un rival que nadie querría para su debut: Magallanes. Los “Carabeleros” eran el oponente más fuerte de la época y sus tres títulos (1933, 1934 y 1935) le otorgaban el favoritismo.

Por nuestra parte, tras varias temporadas en el fútbol amateur y la Serie B, saltaríamos a la cancha y viviríamos el primer encuentro con Eduardo Simián en el arco; Ángel Miranda y Hermógenes Murúa en defensa; Francisco Las Heras, Oscar Sánchez y Horacio Lira en medio terreno; Guillermo Riera, Raúl Davanzo, Jorge Góngora, Juan Becerra y Eduardo Holzapfel en ofensiva.

Pese a las expectativas, este grupo de universitarios, poco acostumbrados a la competencia profesional, se ilusionarían con una sorpresa tempranera. Porque con apenas tres minutos de juego, y luego de un entrevero en el área, un cabezazo de Juan Becerra sería desviado por el defensor rival Jorge Córdova, que descolocaría al portero Soto y abriría la cuenta para los azules con un autogol.

Lamentablemente, y pese a poner en entrevero la clásica propuesta de juego del equipo más laureado de ese entonces, éste llegaría rápidamente al empate mediante José Eduardo Chamorro. Así concluiría la primera etapa, con un 1-1 en el marcador, y con los primeros 45 minutos de juego en la división de honor.

Ya en el segundo tiempo, se alzaría la figura de nuestro arquero Eduardo Simián. El “Pulpo” destacaría por sus buenos reflejos y gran agilidad, que lo alzarían como  figura. Sin embargo, y pese a la tremenda actuación del portero, la experiencia pesaría y a 20 minutos del final nuevamente Chamorro pondría el 2-1 para Magallanes con un certero cabezazo.

Diez minutos más tarde, Gastón Osbén marcaría el 3-1 final. Derrota inapelable que marcó la primera vez de nuestro equipo en el profesionalismo y que, pese a no ganar, dejó una grata impresión ante los asistentes en Ñuñoa.

Afortunadamente, la primera victoria llegaría solo siete días más tarde, cuando derrotamos a Unión Española por 4-3 en el Estadio Santa Laura, con anotaciones de Becerra, doblete de Góngora y el último de Holzapfel, siendo uno de los dos triunfos que se conseguirían en aquel certamen (el otro frente a Audax Italiano).

De esta forma se daría por iniciado el camino del “Romántico Viajero” en Primera División. Con un comienzo irregular por la derrota y los resultados de ese primer torneo, pero que con los años se mejoraría para ganarse un lugar de honor en nuestro fútbol, permitiéndonos hoy alzarnos como un equipo importantísimo y protagonista en el ámbito nacional.