Nacido en Punta Arenas, Mauricio Aros se transformó en el primer magallánico en jugar por la U. Luego de grandes campañas en Deportes Concepción, llegó a Santiago para vestirse de azul y hacerse un nombre en el costado izquierdo de nuestro equipo entre 1998 y 2001. En el “Romántico Viajero” sumó títulos, explotó como jugador, fue convocado a “La Roja” y se ganó el cariño de los hinchas. Hoy, desde su ciudad natal, el ex Feyenoord y  Maccabi Tel Aviv recordó sus tardes más memorables, sus campañas consagratorias y el significado de defender esta camiseta.

– Positivas campañas en Deportes Concepción te valieron llegar a la U, en lo que fue tu primera experiencia en otro equipo. ¿Qué significó en lo personal ese traspaso y cómo fue el proceso de adaptación en un grande?
“La U fue un importante paso en mi carrera deportiva. Llegar a uno de los equipos más importante del país, con mayor arrastre y convocatoria fue una motivación tremenda. Yo llegué joven al Club y la adaptación fue muy rápida por la buena acogida de mis compañeros. Había un grupo de futbolistas de primer nivel y eso también ayudó a tener un mejor rendimiento”.

– Al poco tiempo de sumarte te tocó sumar tu primer título con la Copa de Apertura 1998 (actual Copa Chile). ¿Cómo fue vivir una consagración de forma tan rápida?
“Fue maravilloso, imagínate lo que era hacerlo en el equipo más grande de Chile y con la gente que llenaba los estadios. Fue mágico y perfecto el haber cumplido en tan poco tiempo ese torneo de Copa Chile. Y bueno, de a poco se fue pavimentado el camino hacia el bicampeonato con el equipo formado por Roberto Hernández (técnico). Pero esa copa fue el primer gran logro de ese equipo”.

– Ya en la histórica campaña del Campeonato Nacional de 1999 estabas más consolidado y eras uno de los fijos en el once titular. ¿Cuáles fueron las claves de ese equipo?
 “El equipo estaba bien y cada uno de los que estábamos en el camarín teníamos un rol importantísimo. Fueron 33 fechas sin perder ningún partido y después la liguilla la dominamos con un equipo de primer nivel y con muchos seleccionados. Era un tremendo equipo”.

– El saldo final de tu estadía en la U fue de un bicampeonato y dos Copa Chile. Hoy, ya retirado, ¿cómo analizas esos logros durante tu carrera futbolística?
“Fue un orgullo haber participado en el bicampeonato, pero más que los títulos, lo más significativo para mí fue haber jugado por la U. Fueron cuatro años maravillosos en mi carrera por todo lo que fue y por lo que la gente con mucho cariño me recuerda. Los campeonatos son importantes, es lo que la gente quiere y por lo que uno juega, pero lo que más destaco es tener el orgullo de poder haber defendido la camiseta de la U”.

– Imaginamos que individualmente y más allá de las finales son varios los partidos inolvidables con la camiseta azul.
“Fueron varias tardes memorables, sobre todo en lo colectivo. Fue maravilloso jugar en el Nacional o en el Santa Laura, cuando hacíamos de local allá, y la gente llenaba el estadio. Muchas veces nos hicieron ganar partidos. Cuando uno creía que no podía más, el aliento de la gente te ayudaba a seguir. Se me viene a la mente una liguilla que jugamos ante Huachipato y ganamos 3-1, ahí yo tuve participación en los tres goles y el estadio estaba lleno. También otro partido que me acuerdo es con O’Higgins y que ganamos 5-4”. 

-¿Los años en la U te permitieron generar una amistad con algún compañero?
“Un amigo de la vida que me dio el fútbol es Pedro ‘Heidi’ González, por lejos. Igual teníamos un plantel súper cercano, pero si tuviese que decir uno sería el ‘Heidi’. En los cuatro años que estuve en la U fue mi partner y amigo. Además, con él tengo muchas historias en el fútbol y también compartimos muchas veces pieza en mi estadía en la U. Se generó una bella amistad, y bueno, con todo el plantel completo, porque era un gran equipo”.

 – Luego comenzaste a ser nominado a “La Roja” adulta, participando en Copas América y en el Mundial de Francia. ¿Fue clave la U para ser considerado?
Claramente, el ser jugador de la U me abrió las puertas para ser un jugador de selección, y bueno, internacional también. Como te dije, llegar al equipo más importante del país me llevó a eso, la caja de resonancia es demasiado importante. Fue clave mi paso por la U, porque me abrió puertas”.

– Después de tu paso en la U diste el gran salto al Feyenoord, donde incluso ganaste la copa UEFA. ¿Cómo recuerdas esa salida y la posterior experiencia en Europa?
Fue triste porque nunca me quise ir de la U, yo quería seguir mi carrera ahí pero por temas económicos y técnicos se generó esta salida con posibilidades de llegar a Europa. Jugué casi dos años allá, primero en Holanda y luego en Israel. Todo bien en Europa, pero yo siempre recuerdo y lo que más me llenó fueron esos cuatro años en la U”.

– Con tu experiencia en el fútbol nacional, ¿qué es lo que más destacas de nuestro Club?
“La U es diferente a otros equipos, la gente y el sentimiento que tiene el hincha de la U no se iguala a ningún otro equipo, con todo el respeto que se merecen los otros equipos que defendí, porque me brindaron hartas cosas, pero la U está un escalón más arriba por las personas que tiene, ya que ellas son únicas”.

-Tu despedida del fútbol se realizó en tu natal Punta Arenas en el 2012, la cual contó con la presencia de varios hinchas azules. ¿Qué se siente haber dejado un grato recuerdo?
“Siento que, por el hecho de haber casi ningún magallánico en un equipo grande, mi llegada a la U ayudó a que hubiesen más hinchas de la U allá. Eso quedó demostrado en mi despedida, donde fueron muchos colegas y que fue bien bonita. El estadio estaba lleno y con mucha gente de la U. El estar con mis compañeros y que todos te brindan alegría al ir, ya que ir a Punta Arenas no es fácil, fue lindo. El hecho de que estuviesen en un momento tan emotivo es un recuerdo imborrable”.

– Hoy te seguimos viendo por la izquierda y con la camiseta de la U gracias a la Corporación de ex jugadores. ¿Cuánto has podido disfrutar este espacio?
Ese es un gusto que uno se puede dar ya más mayor, por no decir viejo. He tenido la posibilidad de compartir con compañeros contemporáneos y tener la posibilidad de jugar con Mariano Puyol, Horacio Rivas u Orlando Mondaca. Para mí eso significa mucho, porque yo a ellos los veía desde Punta Arenas. De hecho, yo siempre les cuento que cuando fueron a jugar un partido a mi ciudad en 1987, yo fui pelotero de aquel partido y me acuerdo haberle pedido autógrafos a Horacio Rivas y Valdir Pereira, entonces compartir con ellos es un tremendo honor”.