Al hablar de la historia de la U, un nombre que nunca podrá faltar será el del gran Leonel Guillermo Sánchez Lineros. El otrora delantero nacional se convirtió en uno de los jugadores más emblemáticos e importantes del “Romántico Viajero”, como también del fútbol chileno.

Su pasión y cariño por nuestro Club, que según sus propias palabras era “su segunda casa”, nunca faltó. Tanto era su afecto que cada vez que hablaba de su historia de azul, unas sinceras lágrimas demostraban ese inagotable amor por estos colores. Hoy la gran leyenda ya no nos acompaña físicamente, pero su legado será una marca imborrable.

Una vida de azul

Su historia con el “Romántico Viajero” comenzaría cuando tenía tan solo 11 años. Llegaría muy joven a integrar nuestro Fútbol Formativo, demostrando su compromiso desde el primer día. Sus notables condiciones futbolísticas hicieron que antes de cumplir la mayoría de edad viviera su tan ansiado debut con la camiseta azul.

Con 17 años, el wing izquierdo hizo su estreno ante Everton en el empate 1-1 disputado en el Estadio Santa Laura. Aquel partido marcaría el inicio de una larga y exitosa carrera defendiendo al club de sus amores, donde anotó 167 goles en 412 partidos, siendo hasta el segundo máximo artillero en la historia del Club.

Su gran consolidación sería en el torneo de 1959. Siendo una de las principales figuras y goleador de ese equipo con 22 anotaciones, lograría el título ante Colo Colo en un partido definición. Ese trofeo daría inicio a una época dorada, en la que tanto Sánchez como el equipo del “Zorro” Álamos, marcaría un antes y un después en el balompié nacional.

Así seguiría la consecución de los campeonatos de 1962, 1964, 1965, 1967 y 1969. Un equipo plagado de canteranos sería protagonista de una década en el que el Gran Leonel encabezaría una dupla junto al “Tanque” que daría de qué hablar. “Centro de Leonel, gol de Campos Campos”, era una frase que escucharíamos muy regularmente.

El ex delantero no solo sería destacado en el equipo azul, sino que también sería uno de los estandartes de la Selección Chilena que disputó el Mundial de Chile 1962. En esa Copa del Mundo se consagró como uno de los máximos anotadores del certamen, destacando con su tanto frente a la Unión Soviética en los cuartos de final.

Siempre junto a la U

En las malas no se abandona y eso lo tenía muy claro don Leonel, quien estuvo presente en un difícil momento del Club. El año 1989, el equipo jugó en la Primera B y el emblema azul no quiso estar ausente, integrándose como ayudante técnico de Luis Ibarra.

Pese a llegar en un momento complicado, esta dupla técnica compuesta logró recomponer a un golpeado equipo y así alcanzar, rápidamente, el objetivo de devolverlo al lugar del que nunca debió haber salido: la Primera División.

Con el pasar de los años, el amor a su camiseta no hizo más que crecer. No existió un momento en el que “Don Leo” no hablara o siguiera todo lo que pasaba en la U. Su emoción y cientos de anécdotas junto a nuestro amado equipo serían solo una muestra de todo el amor que le tuvo a la institución.

Hoy, en su despedida, solo queremos reconocer todo lo que hizo por el Club y asegurar que su nombre nunca se olvidará. Su legado e historia siempre estarán presentes, siendo un ejemplo para cada jugador e hincha que se vista con los colores de Universidad de Chile.

¡Hasta siempre, don Leonel Sánchez!