Manuel Villalobos defendió nuestra camiseta en 84 ocasiones. Hasta hoy, se le recuerda como un jugador que siempre respondió en cancha y, cada vez que fue requerido, cumplió con sus goles. Llegó a nuestro club en 2008 y al año siguiente celebró el título del Apertura. Actualmente, “Villagol” aprovecha la cuarentena para perfeccionarse como entrenador de fútbol tras su retiro en 2019.  Desde Iquique, hace una pausa en su vida para recordar lo importante que fue el “Romántico Viajero” en su carrera como jugador.

 – Nunca es fácil llegar a la U desde un equipo de región, principalmente por tema de adaptación. Fue tu caso en 2008 después de una gran temporada en Ñublense. ¿Cómo asumías el desafío en ese momento?
“Mi llegada a la U me pilló en un muy buen momento de mi carrera, súper maduro y con mucha expectativa de estar en un equipo grande. Yo tomé esto como un desafío muy importante, sabiendo que es muy difícil llegar a un equipo tan grande como Universidad de Chile. Nunca pasó por mi mente que me fuera a ir mal, siempre confié en mis capacidades. Lo que costó un poquito fue la adaptación con la familia, porque no conocíamos las calles ni las comunas, pero en lo futbolístico fue muy rápida la adaptación”.

– Tu paso por la U también te significó compartir con importantes jugadores. Uno de ellos fue Marcelo Salas. ¿Cómo fue la experiencia de jugar con un ídolo histórico?
“El ‘Matador’ es un jugador reconocido a nivel mundial y compartir camarín con él fue maravilloso. Mi primer objetivo era aprender de él para seguir creciendo, porque Marcelo ya estaba en lo último de su carrera. Ambos hicimos varios goles, pudimos compartir la cancha, jugar un clásico y ganarlo. Son cosas que te marcan en tu carrera. Marcelo, como persona, se comportó extraordinario”.

– Pocos jugadores pueden decir que anotaron en un superclásico y muchos menos contar que con su gol se consiguió la victoria. Tú en abril del 2008 viviste esto. ¿Qué recuerdos tienes de ese compromiso que finalizó con un triunfo por 1-0 en el Nacional?
“No desaproveché la oportunidad de jugar ese partido. Esa semana fue bastante dura, porque estaba en cuestionamiento la continuidad del profe (Arturo) Salah. Entonces, a mí me tocó jugar y había altas expectativas de lo que podía pasar ese encuentro. Gracias a Dios y a mis compañeros se pudo ganar y pude anotar. Yo creo que para un futbolista hacer un gol y ganar te marca tu vida. Uno mira hacia atrás y se da cuenta la cantidad de jugadores que pasan por equipos grandes, que están ahí por uno o dos años y no tienen la oportunidad de jugar. En mi caso fue todo lo contrario, cuando llegué comencé a jugar rápidamente y empecé hacer goles, por lo que me gané el cariño de la gente”.

– El 2008 no fue tan positivo a nivel grupal, pero al siguiente año te toca celebrar el título del Apertura. ¿Qué destacas de esa campaña?
“En la U yo tuve dos etapas. Una con don Arturo (Salah) donde tuve muchas posibilidades de jugar de titular y otra con don Sergio Markarián, con quien no tuve tanta titularidad ya que siempre fui al banco. Pero vez que me tocaba participar siempre hacía goles. Me daban, 10 o 15 minutos y hacía un gol. El esquema era con un nueve y ese puesto lo ocupaba el ‘Palote’ (Olivera). Era difícil jugar ahí por el estilo de futbolista. Más allá de eso, se armó un gran grupo, con Walter (Montillo) en su mejor nivel, Marco Estrada, el ‘Flaco’ Olarra y el ‘Colocho’ (Iturra), o sea un equipazo con el que pudimos ganar el título ese año”.

-Esos dos años también te permitieron sumar roce internacional en la Copa Libertadores y Sudamericana. ¿Cuál es el balance que haces de esas experiencias?
“Cuando llego a la U, yo sabía que era un equipo que constantemente tiene roce internacional, pero estar ahí y jugar es otra cosa. Es una alegría enorme. Además, me tocó marcar goles en la Libertadores contra Cruzeiro y también tuve varios minutos en la Sudamericana. Son partidos importantes y transmitidos a nivel mundial. Ser partícipe de estos partidos son sueños que uno anhela”.

 – El hincha azul destaca que siempre que entrabas a jugar respondías en cancha. ¿Sientes que es así?
“Yo creo que no quedó nada pendiente en la entrega. Todo lo que entregué y lo que pude rendir fue el 100%. Nunca quedé con la sensación de ‘pucha, pude dar un poquitito más’. Mi partido de 10 minutos o de 90 minutos siempre fue con la misma intensidad. Nunca me guardé nada. Pendiente a lo mejor fue haber jugado un poco más, pero me fui contento y tranquilo, porque siempre la entrega fue al 100 y el cariño de la hinchada en cada partido me apoyaba y empezaba a corear mi nombre. Cuando hacía un gol, me los encontraba en la calle y me lo recordaban”.

 -En ese sentido y a modo de evaluación, ¿cómo valoras esos dos años que estuviste en nuestro Club?
“Me dejó cosas muy lindas. El hincha de la U, los dirigentes de ese tiempo, el cuerpo técnico, los compañeros ocupan un lugar muy especial dentro de mí. Conocí a buenas personas y una hinchada incondicional, que partido a partido apoyaba más. Son cosas lindas las que te quedan y que las recuerdo con gran cariño porque te marcan en tu carrera. El hecho de que hasta hoy recuerdan mis goles es algo impagable”.

-Para cerrar, recordamos que tu llegada en 2008 también coincidió con el arribo de Walter Montillo, quien hoy vive un segundo período en la U. ¿Qué recuerdos tienes de él y cómo lo has visto ahora futbolísticamente?
“Recuerdo que a Walter en un principio le costó, como a cualquiera, adaptarse al Club y al país. Pero una vez que fue agarrando confianza y soltándose un poco más, fue un jugador que marcó mucha diferencia dentro del campo de juego. Ahora su regreso va a servir para los jóvenes. Él, por lo que leo y escucho, se siente bien físicamente y contento. Si es así, yo creo que todavía puede entregar mucho más a la U. Con la experiencia que tiene le va a servir mucho al plantel y a los jóvenes”.