Una noche inolvidable se vivió el 7 de julio del año 2009 en el Estadio Santa Laura, cuando frente a Unión Española, conseguíamos nuestro décimo tercer título nacional. 10 años después, el gran protagonista de aquella noche, Juan Manuel Olivera, recuerda uno de los títulos más importantes de su carrera.

“La verdad que el campeonato del 2009, diría que me acuerdo de todo. De cómo antes de jugar los playoffs, vinimos a Montevideo a hacer unos partidos amistosos. Y después el partido con Audax, la semifinal con Everton y ni que hablar de los partidos con Unión Española. Pese a que arrancamos un poco entreverados, nos fuimos afianzando después que el profe (Sergio) Markarian encontró el equipo. Encontramos nuestro mejor nivel individual y colectivo a la hora de jugar los playoffs que era lo más importante”, recordó el uruguayo.

Sin lugar a dudas, el “Palote” fue una de las figuras de ese torneo gracias a sus goles, que le permitieron levantar una nueva copa y ser el goleador del torneo. “Me pone feliz haber convertido muchos goles para el equipo. Goles importantes, pero creo que la felicidad de lograr un título después de tantos años, para la gente de la U, cómo se dio, eso no tiene precio. El hecho de, en el primer torneo, tener la posibilidad de ser campeón, no lo paga nada”, aseguró.

En cuanto al gol en la final de vuelta ante Unión Española, el charrúa no duda en decir que fue el gol más importante. “La verdad que un gol importante como ese, ninguno. No tiene comparación ese gol con los que tuve la oportunidad de anotar en mis dos etapas en la U. Si obviamente me acuerdo de todos, te diría. Creo que el de Everton de semifinales también fue muy importante, porque era un partido muy complicado y abría la serie”.

Luego de ese título, Olivera permanecería un año más en nuestro club, y partiría tras la semifinal de Copa Libertadores ante Chivas el año 2010. Sin embargo, en las vitrinas del CDA, aún permanece uno de los botines con que atacante disputó esa final en Santa Laura, hecho que valora mucho después de tantos años. “La verdad que a mí me llena de orgullo. Cada vez que tengo la posibilidad de ir a Chile, la gente de la U me lo recuerda con mucho cariño ese campeonato y me lo hacen sentir. Poder haber ido con Santino, mi hijo, y mostrarle el zapato que está ahí en el centro de entrenamiento, mostrarle el museo, como fue, eso no tiene precio“, concluyó.