Este martes, el Consejo de Presidentes aprobó de manera unánime la propuesta de la Gerencia de Fútbol Femenino que propone una posible vuelta a la competencia oficial durante el mes de octubre para los equipos de Primera División.

El plan presentado por la ANFP, considerando la complicada situación sanitaria que atraviesa nuestro país, contempla dar por finalizado el certamen iniciado el mes de marzo, y en el que solo se alcanzó a disputar solo la primera fecha, y la realización de un Torneo de Transición 2020.

Este campeonato se llevaría a cabo en una modalidad donde participarían los 16 equipos de Primera División, solo en sus categorías adultas, en el que serían divididos en dos grupos de ocho clubes.

Teniendo en cuenta el bienestar de las jugadoras y cuerpos técnicos, para llevar a cabo este plan se deberán establecer todas las medidas y protocolos sanitarios, elaborados por la Subcomisión Médica, que permitan una correcta vuelta a la actividad, tal como se aplicará en el Campeonato AFP PlanVital 2020.

En ese sentido, la subgerenta de Fútbol Femenino, Constanza Minoletti, celebró la aprobación del plan y aseguró que era necesario retomar la competencia. “Es una gran alegría que el Consejo de Presidentes haya aprobado la propuesta de retorno de la competencia femenina, ratificando el compromiso que la ANFP y clubes tenemos con el desarrollo deportivo de nuestras jugadoras y de la Liga. Creemos que el fútbol femenino no debe detenerse, pero por supuesto debemos tomar especial atención al escenario sanitario. Por eso hemos adaptado la competición a un formato responsable con la salud de las jugadoras y de todas las personas que participan en su organización”.

Finalmente, y en cuanto a la decisión de dar por terminados los campeonatos femeninos juveniles y de Primera B, consideró otras variables, como la complejidad de llevar a cabo de manera simultánea dos categorías, debido a la falta de espacios, el riesgo que representa desarrollar este torneo con menores de edad, la coexistencia con jornadas laborales y estudiantiles y las dificultades logísticas que representa la categoría como disponibilidad de vehículos particulares, lejanía de jugadoras, horarios de entrenamientos, capacidad de buses y de vuelos.